Raíces: de Arica a la Universidad de Chile
Nací en Arica, entre el desierto y el mar. De ahí traigo el amor por la playa y el océano — y la ironía de haber construido mi carrera bajo tierra. Elegí minería porque es la industria número uno de Chile: el lugar donde podía soñar en grande, innovar y ser parte del liderazgo industrial del país.
En el camino, a los dieciséis, un año de intercambio en Catania me enseñó a llegar a un lugar ajeno y hacérmelo propio — y me dejó el italiano para siempre. De vuelta entré a Ingeniería Civil de Minas en la Universidad de Chile, donde completé el Magíster con distinción máxima. Tres idiomas y una convicción temprana: la minería se entiende mejor cuando se mira de extremo a extremo.
Los hitos que de verdad me formaron no salen en un currículum: ese año lejos de casa, la muerte de mi padre y la familia que formé después. Todo lo demás — títulos, cargos, resultados — se construyó sobre eso.






























